
En casos de dolor, la Reflexología ofrece un remedio eficaz, que, a diferencia de otras terapias más agresivas, no produce adicción ni efectos secundarios.
Durante el proceso terapéutico, se realizan en el organismo múltiples cambios químicos. Uno de ellos esta íntimamente ligado a la sedación del dolor: la reflexología estimula al cerebro para que este produzca su propio analgésico. El hipotálamo a través de sus mensajeros químicos estimula a la glándula pituitaria para que segregue endorfinas, las cuales son cinco o diez veces más poderosas que la morfina. Las endorfinas pueden inhibir la transmisión de las señales dolorosas a través de la médula espinal.
En casos de enfermedades crónicas o terminales la Reflexología puede hacer un aporte para una mejor calidad de vida del paciente favoreciendo su estado general y aliviando el dolor de una manera efectiva.
La evolución durante el proceso terapéutico, no se puede precisar con anticipación, pero generalmente, se obtienen resultados en un corto tiempo, dependiendo de la respuesta particular del paciente y del grado de cronicidad o agudeza de la condición que presente.